Y aún así, sigo aquí sentada... Viendo como pasa la vida ante mis ojos, o más bien, mi adolescencia.
Y los segundos pasan, las horas pasan, los días, las semanas... Y sigo preguntándome. ¿Qué hago con mi vida? Casi siempre siento que no encajo aquí, ni aquí ni allá ni en ningún lado. ¿Dónde está mi sitio, mi lugar?...
Por más que lo busco, no lo encuentro por ningún lado... ¿Seré yo la equivocada? ¿Me siento así por alguna razón o sin motivo ninguno?...
Son tantas preguntas sin respuesta... Que nadie podrá responderme, y me siento sola. Sola... Esa es la palabra. Sola e incomprendida. Sí, así me siento.
Salgo a la calle, me río, me divierto. Pero no es la vida que yo quería tener. Esta no es la que yo quiero. Porque parece que para todo se necesita algo, alguna regla o ley en cada momento. Y realmente, la vida no es así.
Yo quiero una vida distinta, totalmente diferente a las demás que tengo y he tenido. Quiero una vida en la que pueda sentirme valorada, en la que me apoyen y me animen a hacer lo que quiero. Sí, esa es la vida que yo quiero. Y triunfar, triunfar y seguir triunfando.
Pero por desgracia, hay muy pocas posibilidades de que pueda tener una vida así. Ésta es mi vida y es la que me ha tocado, pero no la quiero...
Ojalá que hacer lo que quieres en la vida fuera tan fácil como equivocarse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario