Seguidores

sábado, 11 de diciembre de 2010

* Cuando el miedo y el frío hacen de tí una estatua en tu propia cama, no ansíes que la verdad pura y dura acuda en tu auxilio. Lo que necesitas es el mullido consuelo de un relato. La protección balsámica, adormecedora, de una mentira.

* Sin duda, una buena historia deslumbra mucho más que un pedazo de verdad.

*El tiempo pasa más deprisa de lo que creemos.

* La gente desaparece cuando muere. La voz, la risa, el calor de su aliento, la carne y finalmente los huesos. Todo recuerdo vivo de ella termina. Es algo terrible y natural al mismo tiempo.

* El silencio no es el entorno natural para las historias. Las historias necesitan palabras. Sin ellas, palidecen, enferman y muere. Y luego te persiguen.

* El destino, al principio tan comprensivo, tan razonable, tan dispuesto a negociar, terminaba imponiendo una cruel venganza.

* Nos acostumbramos tanto a nuestros propios horrores que olvidamos el efecto que pueden tener en otras personas.

*Nuestra vida, cuando empieza, no es realmente nuestra, sino la continuación de la historia de otro.

* Hay veces que el rostro y el cuerpo humano pueden expresar los anhelos del corazón con tanta precisión que, como dicen, puedes leerlos como si fueran un libro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario