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viernes, 18 de febrero de 2011

Algunas cosas son demasiado sencillas, pero por alguna extraña razón nos empeñamos en complicarlas hasta tal punto que no nos queda más remedio que rendirnos...
Por ejemplo, sencillo sería decirte que te quiero... en vez de decirte que será como un tregua y que seremos amigos... sencillo sería no darle demasiada importancia a las cosas que no la tienen, y vivir la vida en su plenitud, en armonía y paz... si embargo nos deprimimos, enfadamos, estresamos por situaciones que no valen la pena... sencillo sería aceptarse a uno mismo tal y como es... pero a veces tú te conviertes es tu propio enemigo...
Si pudiéramos analizar la vida, y meter en cajas sus elementos que la forman... las cajas estarían llenísimas de pequeños objetos, pequeños momentos... un paragüas, una mañana lluviosa de clase, una película con palomitas, un abrazo, ese beso...
La vida al fin y al cabo es eso, pequeños momentos, que se revalorizan con el paso del tiempo, y no avisan cuando vienen o cuando se van...
No se trata de buscar esos pequeños tesoros, sino de dejar que te encuentren... y cuando pase, poco a poco te darás cuenta de que enserio... lo sencillo que eso todo...
Lo sencillo que es vivir... al fin y al cabo, el 
único propósito es el de ser felices

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